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Jack vino a verme esta mañana

Jack el Destripador vino a verme esta mañana. Un cielo gris tras el cristal, un café amargo, como me gusta, en el desayuno y los ojos cerrados en medio de un adiós sin pronunciar. De tópicos puedo hablar, frío metal que en nombre de Dios de muerte hirió mi mundo. Pero si te cuento la verdad, la mentira del universo se queda pequeña ante mis pobres delirios de grandeza. ¿A Dios? ¿Quién pronunció tu nombre sin mi consentimiento? Adiós soy yo en el preciso instante en que tus ojos dejaron de mirarme. Adiós soy yo cuando te pienso en el recuerdo que tu no te llevaste. Adiós soy yo cuando me trago el orgullo entero del mar por no llamarte más. (A) Dios rezo para esconder tu piel de mis recuerdos. (A) Dios pido encontrar el camino que me traiga de vuelta mi cuerpo en ti tatuado. (A) Dios escucho en mi pecho mientras salto de trago en trago los días que cruzan tu camino perdido. ¿Por qué no un asesinato? Uno que desgarre todas tus caricias a oscuras y salpique de lágrimas falsas las paredes d...

En unas pocas palabras

En unas pocas palabras veo todos nuestros suspiros, mil llantos, tu sonrisa y la mía -y la de ella- la primavera de nuestras vidas el otoño sembrado de historias -melancolía- duros inviernos, alegres veranos… Hoy es un buen día, -o no- hoy te recuerdo, entre lágrimas y besos -quizás no míos- Hoy llora mi lamento -o el tuyo- y yo lo hago mío, y tu lo haces tuyo. El dolor, el olvido el gozo y el sollozo y lo más bonito tu alma…la mía. En unas pocas palabras veo una vida que comparto hoy contigo, tu mañana. En unas pocas palabras ¡oh palabras!

y lo sabes

Escupir a la cara del recuerdo, ese que martillea sobre el yunque golpe tras golpe dando forma al herido. Intentar gritar tu nombre desde el precipicio, tirarlo desde lo alto y dejarlo escapar. Quiso herirlo. Y lo sabes. Tu nombre y apellido pisotearlos en medio de la calle como al desvalido mendigo que golpea sin piedad el tipo alta de clase media. Quiso hacerlo. Y lo sabes. Tender la mano y darle la limosna que haga más mísera su existencia. Delante de todos, para que le vean sumiso ante las costumbres de la vida. Corriente abajo. Corriente arriba. Lo intentó. Tantas veces como fracasó. Y lo sabes. Lo sabes porque aún sonríes cuando mira a otras en otros bares y te recuerda en cada trago. Lo sabes cuando abre la puerta para salir corriendo y acabar siempre en el mismo sitio. Lo sabes porque siempre te lo dice cuando en plena resaca escupe a tu cara el recuerdo de tu olvido.

Desdibujada entre sombras

Me puedo desdibujar en los recuerdos de aquellas noches. Ahogarme con los borrosos tragos de suspiros lejanos que, se arrastran como siervos mundanos del cielo empedrado, ese que anuncia agua. Lluvias de otoño, invierno o verano, qué más da la temporada, si la estación es la que pasa de infierno en infierno cada vez que te pienso en otra primavera. Puede que nunca supiera dibujarte  como te lo merecías, y que la saturación terminara por emborronarte sin remedio, sin medias tintas ni tonos claros. Y claro, el color se aja, y el artista se olvida de lo que en realidad importa, la obra de arte. Tú, mi obra de arte. Ahora te pienso en medio de nada, encerrada en esa palabra tan mencionada. Vintage. Pero sin el toque de estilo que puede resucitar lo viejo y recordarle que lo mejor de la vida pasó de moda, de largo, de lo que sea, pero pasó. Pasó y ya no está. Ya no estás. Ni tan siquiera en la memoria del papel, couche, mate o verjurado. Con toques dorados en una esquina, que le da e...

Me perdí de vista

Perdí de vista mi vida, en un lejano día que ni llega, ni se olvida. Me perdí de vista.

Cuéntame una historia - Noche, beso, despedida

Despedí la noche con un beso a ciegas, en medio de un tumulto de risas cercanas que no me hacían ninguna gracia. Era como estar en invierno dentro del mismísimo infierno. No recuerdo muy bien mucho más. O no quiero recordar. Qué más da. Los detalles nunca se quedan conmigo, esos pequeños enanos inquietos que no dejan de aparecer en cada esquina de este jardín que es la vida. Nunca me quedé con sus nombres. El único que recuerdo es el enanito gruñon, curioso, de este no me olvido. Al final de cuentas (otra cosa que no controlo), lo que importa es el resultado, ¿no? Y como dicen las matemáticas, uno más uno son dos. Ahora quítale uno y te quedas contigo misma. Suma y sigue, si tienes ganas. La culpa fue mía, por querer despedirme, de noche, y con un beso. Hay momentos en los que es mejor pirarse con lo puesto, deprisa, sin decir nada y sin dejar pistas. Pero no, yo tuve que ser "bien educada", como mis padres me enseñaron. Si fuera maestra, le enseñaría a los niños una verdad...

Yo soy

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