Ir al contenido principal

Entradas

Me perdí de vista

Perdí de vista mi vida, en un lejano día que ni llega, ni se olvida. Me perdí de vista.

Cuéntame una historia - Noche, beso, despedida

Despedí la noche con un beso a ciegas, en medio de un tumulto de risas cercanas que no me hacían ninguna gracia. Era como estar en invierno dentro del mismísimo infierno. No recuerdo muy bien mucho más. O no quiero recordar. Qué más da. Los detalles nunca se quedan conmigo, esos pequeños enanos inquietos que no dejan de aparecer en cada esquina de este jardín que es la vida. Nunca me quedé con sus nombres. El único que recuerdo es el enanito gruñon, curioso, de este no me olvido. Al final de cuentas (otra cosa que no controlo), lo que importa es el resultado, ¿no? Y como dicen las matemáticas, uno más uno son dos. Ahora quítale uno y te quedas contigo misma. Suma y sigue, si tienes ganas. La culpa fue mía, por querer despedirme, de noche, y con un beso. Hay momentos en los que es mejor pirarse con lo puesto, deprisa, sin decir nada y sin dejar pistas. Pero no, yo tuve que ser "bien educada", como mis padres me enseñaron. Si fuera maestra, le enseñaría a los niños una verdad...

Yo soy

París Kenia Griego Beirut Kurdo Gaza Judio Cristiano Musulmán Budista México Ruso Ucrania Líbano Tiananmen Sirio Irlanda del Norte Hiroshima Nagasaki Hutu Tutsi Camboya Manila Sidi Rais Londres Tibet Argentina Vannista Serbio Armenio Nanking Túnez Madrid India Nicaragua Indio Americano Chile Chino Sudafricano Nueva York An Lushan Somalia Indígena Esclavo Hombre Mujer Humano Hermana Tú Él Nosotras Vosotras Ellos Yo soy todo Yo soy nada Yo soy

Showroom

Voy a desvestirme despacio. Poco a poco. Me iré quitando las dudas de encima. Desabrocharé la tristeza, soltaré el odio de las piernas y, con mucha delicadeza, desataré la responsabilidad atada        a      la        espalda. Dejaré cada cosa en su sitio, dentro del armario que abro y cierro cada vez que busco algo (nuevo) para despistar el mal cuerpo. Al final, siempre me pongo lo mismo, pero yo siempre lo intento. Mañana volveré a abrirlo y me pondré de nuevo toda mi ropa para vestir el día desnudo y  cubrir la piel abierta. Quizá, pruebe algo diferente y me ponga la tristeza debajo y la sonrisa encima. Superponer tendencias dicen que está de moda.

De vez en cuando me pierdo

Puede que me pierda de vez en cuando, lo admito. Entre dimes y diretes, prisas y cagando leches, ahoras y de inmediato. Pues sí, lo más lógico es marcharse y perderse. Para no volver. Las expectativas simpre te las ponen altas, y lo normal es que tu quieras saltar aún más alto, ya sabes por eso de quedar bien. Ante el espejo. Ese que ni te mira. Ese que tu crees que te mira. Ante semajante alarde de "valentía" (para entendernos mejor, llamémoslo gilipollez), lo más normal es que te caigas. Sí. De bruces y sin almohadillas. Y sí, te haces pupa. Deberíamos aprender de la experiencia (dolorosa) que nos deja marcados de heridas de esas que no se ven. De esas que se llevan por dentro. Escondidas debajo de la sonrisa tan bien puesta. Pero como "los debería", lo normal es que nos los pasemos por el forro de los pantalones (a la altura de los cojones siempre), pues repetimos la experiencia. Al final, llegaremos a viejos, si llegamos, y seremos como casi todos. Queji...

Un domingo de lluvia

Un domingo de lluvia Te dejas caer un domingo (cualquiera) de lluvia, estrellando tu olvido contra el cristal. Despertando lo que fue mi vida del sueño (que fue la tuya). Inundando de mar todo lo que rodeaba el infierno instalado en ese invierno, que por momentos, nunca termina. Por un momento, cerré los ojos, y no escuché tu latido de súplicas. Por un momento, abrí la ventana y dejé que te escaparas.

Nunca me dijo adiós

Vi su espalda mientras se alejaba. Antes de girar y doblar la esquina se dió la vuelta, por un instante me miró, y me vió. Una vacía sonrisa asomó en su rostro, luego se volvió y siguió su camino. No la he vuelto a ver, pero nunca me dijo adiós.