Ir al contenido principal

De cisnes, ladrillos y asesinos...por venir diciendo algo

Devorando cisnes
se labraron muchos el porvenir
—por venir diciendo algo—
Invisible corazón
que devora esperanza(s)
Vida de la que llaman civilizada
ellos,
ellas,
la opulencia renombrada.

Esperpento reflejado en las caras.
Deambulando sin seguro de asistencia técnica
por una autopista de seis carriles.
Desvencijada la postura
del joven que voló
en busca del salvavidas
mirando de frente al miedo.
¡De frente!
Más alto que las nubes
se encontró el muro,
inalcanzable,
infranqueable.
Construido con ladrillos agrietados,
lleno de agujeros
(re)llenados,
resquebrajando la casa
que habitaba
el del primero izquierda,
o el del segundo derecha,
la mano no importa.
Al final,
se derrumba.
Sin estruendo,
sin consecuencias,
suyas.

Derruido el aliento
en el lodo de los que juegan
al Monopoly con tus sueños
—y tu dinero—.
 Entre prebendas,
grandes cenas y comidas
que nos quitan
para tirar a la basura.
Miran para otro lado,
esquivando las cestas de la compra vacías,
olvidando los libros de los niños,
ignorando las probetas de los científicos.
Mientras, se fuman su puro,
Cohiba del número cinco,
para matar el tiempo
que les sobra entre
quito y no pongo.
¡Si es que no paro quieto!
dijo el ministro al mendigo.
Yo tampoco,
contesto él,
con los ojos cerrados
mientras se imaginaba
asesino.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Paraíso extraño en el que me hallo

Inspirado en "El desierto de mi isla" de Elvira Sastre Soy una isla. Paraíso extraño en el que me hallo y me hundo, tendida al sol, con la piel abierta y resquebrajada por el calor que aprieta desde lo alto y profundo del ser. Humana. Rodeada de mar. ¿Cómo no ahogarse? Cómo no aprender a nadar. -Ven, báñate conmigo pero no te quedes más de lo necesario que la compañía te asusta, recuerda-. Y a mí, hay sombras que me abruman si se alargan demasiado en pleno día. No siempre es verano en las playas, el agua también llueve lejos de las olas mojando la brisa que abraza la arena, el cielo, los árboles y las rocas. Entonces nadie quiere ser isla. La mayoría prefieren ser casa que no es lo mismo en todas partes, ni siempre cobija. Pero yo, allí, en medio de la tormenta, de la nada que nada espera me quedo quieta, siendo ese sueño donde muchos se camuflan como iguanas de la vida. Y soy tronco, soy hierba, soy tierra, soy piedra. Soy gota que ah...

Yo digo

Yo digo Ahí estás. Detrás de las espinas. Atravesando cualquier dolor y cualquier muro. Siempre estás ahí. Detrás de todo. Siempre. Ahí. Estás. Pero no nos llega. Nosotros queremos más. No nos basta tu simple presencia, y la perdemos de vista ante cualquier ausencia. Basta una nube para desviar nuestra mirada en la dirección equivocada. Y nos perdemos en la pena de turno que se cruza por el camino que hay detrás tuyo. O delante, que nadie dijo en este mundo cual lugar es cierto y cual mentira es verdad. Algunos dirán que enredo, que de esta manera todo parece artificio y nada es sincero. Yo digo ¿qué es verdadero, amigo mío? Podrás decir tus palabras, sacadas de lo incierto de unos ojos que miran tan solo donde se posan sus deseos, comprados o vendidos gracias al parloteo del social capitalismo, del populismo, comunismo, o cualquier otro «ismo» apropiado de estos tiempos. Y yo digo, ...

Décimas I - Oh poetisa

Nada sabía yo de ti soñar era mi sin vivir sonrisa puesta y fingir habitándome sola a mí. Desperté el día que te vi en medio de mi olvido, hasta ayer asumido, blandiendo una sonrisa como arma y premisa de aquel amor perdido. No es lo más sencillo amarte de tu parte ceusta estar, fácil es aparentar mas no quiero silenciarte. Te eriges en mi baluarte en este mundo mundano que no te da ni la mano sin pedir nada a su cambio, juego de trato y concambio de pose y gran circo humano. Aquí y ahora sin embargo el universo susurra alto y claro, gloria y un hurra, y despierto del letargo. Asumo grata este encargo, desplegaré la sonrisa, aparcaré hasta la prisa, nunca lloraré sin alma, soñaré despierta y en calma mil y un letras, oh poetisa.