Nada sabía yo de ti soñar era mi sin vivir sonrisa puesta y fingir habitándome sola a mí. Desperté el día que te vi en medio de mi olvido, hasta ayer asumido, blandiendo una sonrisa como arma y premisa de aquel amor perdido. No es lo más sencillo amarte de tu parte ceusta estar, fácil es aparentar mas no quiero silenciarte. Te eriges en mi baluarte en este mundo mundano que no te da ni la mano sin pedir nada a su cambio, juego de trato y concambio de pose y gran circo humano. Aquí y ahora sin embargo el universo susurra alto y claro, gloria y un hurra, y despierto del letargo. Asumo grata este encargo, desplegaré la sonrisa, aparcaré hasta la prisa, nunca lloraré sin alma, soñaré despierta y en calma mil y un letras, oh poetisa.
Esa necesidad de que el alma hable, a veces susurrando, a veces chillando, pero necesidad a fin de cuentas, de expresarme, de sentirme, de vivirme, pero sobre todo, de salvarme.